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Atras quedo el concreto

Dentro de algunos años los colombianos podrán comprar su casa en un almacén; montarán sus piezas en el platón trasero de su camioneta y, después, con la asesoría de un ingeniero, todos los miembros de la familia armarán su hogar a punta de destornillador, taladro y soldador, en tan solo unos meses.

y ello gracias a la apertura económica, que ha permitido la implementación de novedosas tecnologías que cuatro años atrás eran muy costosas para los constructores nacionales.

La fabricación de estructuras de acero para edificios es una técnica que está entrando con fuerza a Colombia. Antes, este material era usado casi que exclusivamente para soportar cubiertas livianas e instalar torres de transmisión de energía y tanques especiales. Solo algunos edificios, como el Banco de Bogotá de la carrera 10 con calle 14, fueron construidos con piezas de acero importadas de Alemania o EE.UU., que después se ensamblaron aquí.

Mientras tanto, las capitales más importantes del mundo eran levantadas en acero, en especial sus edificios más altos.

Del concreto al acero Hoy, los profesionales del ramo han comenzado a sacarle provecho al acero. Expertos en el manejo del concreto, su devoción a la mezcla se debía, según ellos, a que era más costoso construir en el metal, pues este había que importarlo.

Actualmente, las cosas son a otro precio. En los últimos años los materiales tradicionales han subido en forma acelerada, mientras que a nivel internacional los precios del acero se han mantenido estables. Y ello ha redundado en que, poco a poco, en el país del concreto el acero se esté popularizando.

Según estudios de ingeniería, los edificios colombianos pesan casi el doble que los construidos en los países desarrollados; esto resulta increíble, pues eso implica unos mayores costos en el refuerzo de las columnas y en la cimentación.

Para edificios de menos de nueve pisos las estructuras de acero pueden costar 20 por ciento más que las de concreto; pero, para construcciones de más de nueve pisos, las estructuras de concreto valen 20 por ciento más que las metálicas concluyó Luis Guillermo Aycardi, profesor de la U. Nacional, después de comparar las dos posibilidades.

Esta diferencia se debe al peso propio de la estructura, pero también al de los acabados, las fachadas y las divisiones interiores.

Y en ese campo las innovaciones también han penetrado en el mercado nacional. Hoy se están aplicando los sistemas steel decks (pisos de acero), dry-wall (paneles prefabricados de yeso), fibrit (paneles de concreto mezclado con fibras de origen petroquímico) y playcem (paneles de cemento y madera) que resultan más livianos que el sistema tradicional de ladrillo y concreto.

De acuerdo con Fernando Martínez, importador del dry-wall, entre las ventajas que ofrecen estos sistemas se cuentan, entre otros, un menor peso que redunda en un ahorro en los costos de cimentación; por ejemplo, un edificio de diez plantas construido con el sistema dry-wall pesa 295 toneladas, mientras que con muros de mampostería alcanza las 1.940 toneladas.

Las piezas de acero y los paneles livianos se llevan fácilmente hasta el sitio de la construcción, donde rápido se atornillan o se sueldan. Ello reduce el tiempo de ejecución de la obra y sus costos financieros.

La construcción con estos nuevos sistemas es mucho más limpia y precisa que en concreto, pues por ser en seco no necesita resanes ni formaletas de madera. Por ende, es también más ecológica. El dry-wall aísla del ruido y el clima exteriores y ofrece la posibilidad de reubicar o modificar la distribución de las viviendas sin mayor problema.

Cambio de mentalidad A pesar de todas esas ventajas, el común de la gente siente que el ladrillo y el concreto les ofrecen mayor seguridad. El sueño de gran parte de la población colombiana, sobre todo los más pobres, es conseguir un techo propio; y para lograrlo dedican la mayor parte de su vida y sus ingresos.

Por eso es improbable que estos nuevos sistemas de construcción liviana peguen al interior de este grupo social.

En Bogotá se han construido cerca de cinco edificios y algunas obras menores con estructura en acero y/o paneles en materiales livianos: por ejemplo un hotel y sedes para multinacionales como IBM y Shell.

Entre tanto, sobre los escritorios de los constructores del país, casi cien proyectos están en lista de espera para ser ejecutados.

Cambiar la cultura del cemento y del ladrillo no se produce de un día para otro , reconoce Hernando Vargas, gerente de una firma constructora pionera en la utilización del acero. Por eso ofrecen a sus clientes la posibilidad de una estructura en acero con fachadas de concreto y divisiones livianas; o bien, fachadas y cubiertas livianas con divisiones corrientes. De todos modos, a simple vista, el aspecto que presentan estas edificaciones es el mismo.

Sin embargo, lo ideal es aprovechar la ligereza de la estructura de acero revistiéndola con paneles livianos para así beneficiarse al máximo de las ventajas que ofrece una construcción ligera.

Pero ligereza, en este caso, no es sinónimo de inseguridad. Todo lo contrario. La ductilidad del acero y los paneles livianos permiten que la estructura se deforme sin llegar a romperse, a pesar de que sí existe el riesgo de las soldaduras entre las piezas puedan llegar a fallar..

Por el contrario, en los edificios de concreto, la rigidez de los materiales favorece el desplome de muros y paredes, lo que a la postre es la causa de la mayoría de muertos y heridos que se presentan durante los sismos. Es distinto que durante un terremoto a usted le caiga encima un panel de yeso que una pared de ladrillo , opina Roberto Caicedo, ingeniero calculista que participó en la elaboración del Código Colombiano de Construcciones Sismorresistentes en 1984. Código que hace poco fue actualizado y se encuentra a la espera de ser aprobado por el Congreso de la República.

Costos similares Construir edificios en acero con paneles livianos importados era antes mucho más costoso que hacerlo en concreto. Hoy valen casi lo mismo, gracias a los cambios en la economía nacional.

Por ahora los compradores no se beneficiarán con unos precios más bajos; pero se espera que al difundirse las nuevas tecnologías, aumente su demanda y los precios de la construcción bajen o al menos se mantengan..

Razones de contrapeso Quienes defienden el uso del concreto, como Asocreto, argumentan que: Los nuevos sistemas requieren de mano de obra especializada que desplazaría a la no calificada que emplea la construcción tradicional.

La industria artesanal del ladrillo se afectaría gravemente con el uso de paneles prefabricados.

El acero tiene poca resistencia al fuego mientras que el concreto lo resiste muy bien.

En concreto también se están aplicando modernas tecnologías como el concreto presforzado, la prefabricación en concreto, y la construcción industrializada en concreto.

En concreto también se pueden utilizar paneles de concreto prefabricados para ensamblar en la obra.

En definitiva, cada sistema tiene su nicho del mercado, dependiendo de de las características de la construcción.

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